La historia de la Barbie en silla de ruedas

Hoy sería difícil (por no decir imposible) que ningún niño/a encontrará una Barbie, en silla de ruedas, como regalo de cumpleaños o bajo su árbol de Navidad. El juguete simplemente ya no existe en el catálogo de Mattel, la empresa propietaria de la marca Barbie… y que, allá por los años 90, sí que diseñó, fabricó y vendió una muñeca Barbie que iba sentada en una silla de ruedas. En realidad se llamaba Becky, la amiga discapacitada de Barbie. Ésta es la historia de un juguete… que desapareció del mercado a los pocos años.Becky, la amiga discapacitado de Barbie

Allá por la última década del pasado siglo, había Barbies para todos los gustos (rubias, morenas, afroamericanas…). Sin embargo, no había ninguna Barbie en silla de ruedas…algo que comenzó a cambiar en el año 1997. Ese año apareció Becky, la amiga de Barbie que iba en silla de ruedas. No era una versión de la famosa muñeca, sino una amiga con su propio carácter. Sin embargo, ni siquiera en el mundo idílico de Barbie existía la accesibilidad absoluta… así que pronto surgieron los problemas. Becky no podía, por ejemplo, entrar, con su silla de ruedas, en la Casa de los Sueños de Barbie. Conclusión: incluso en este mundo perfecto, había problemas de accesibilidad que resolver.Becky y las Barbies

La muñeca fue rediseñada. La segunda versión de Becky lucía un pelo más corto, se le añadieron nuevos complementos y se le dotó de una silla de ruedas de aspecto innovador y contemporáneo y de color morado. La idea era transmitir que, pese a que alguien tenga que vivir en una silla de ruedas, eso no quiere decir que esa persona tenga que ser triste y tener una vida alejada de la modernidad. El triunfo de la apuesta de Mattel fue inmediato: en pocas semanas, la muñeca estaba agotada en casi todas las tiendas de los países en los que se comercializó. Sin embargo, y pese al éxito, la marca decidió no volver a fabricar el juguete. No se dieron demasiadas explicaciones del porqué de la decisión… aunque siempre se ha rumoreado que, si Mattel hubiera mantenido el juguete en el mercado, se habría visto obligado, por aquello de no vender inaccesibilidad, a modificar toda su gama de juguetes… algo excesivamente gravoso para la multinacional juguetera en términos económicos. Y es que, pese a los cambios introducidos en la nueva versión de Becky, esta seguía sin poder entrar en la casa de Barbie, conducir su coche, montar a caballo

En el año 2006, una madre norteamericana, después de buscar a Becky –y a su silla de ruedas- por todas partes, decidió dirigirse directamente a la cúpula directiva de Mattel. Los dueños de la empresa no le explicaron las razones de la retirada del producto, pero le enviaron, a su casa, una Becky… sacada de los propios fondos de archivo de la compañía. También le dijeron que la firma tenía la idea de retomar la fabricación de una muñeca en silla de ruedas… pero sin dar fechas al respecto. Y es que ¿puede haber mejor manera de asumir la discapacidad como algo natural, y corriente en la vida de las personas, que integrarla en los juguetes con los que juegan los niños?

Pepe Varela