Prótesis que salen de una impresora 3D

UNYQ es una empresa  sevillana especializada en el diseño y fabricación de fairings o carcasas para prótesis de pierna. El director y fundador de la compañía es Manuel Boza, un empresario sevillano especializado en robótica que, teniendo tan sólo 16 años, sufrió la amputación de una pierna.

Manuel Bouza con sus compañeros de UNYQ

Después de estudiar ingeniería y ser contratado por la empresa Abengoa, Manuel Boza trabajó como director de ventas, para Europa Meridional, en la empresa islandesa Ossür, una de las compañías líderes en el mundo en soluciones protésicas. Allí se encontró con un problema al que ha querido encontrar solución al crear UNYQ: no encontrar nada, en la oferta de prótesis existente en el mercado, que ofreciera un resultado más o menos estético o ajustado a la personalidad del usuario. Según el propio Manuel Boza “durante cuatro años trabajamos con diseñadores e ingenieros en busca de alternativas. Por fin, la impresión 3D nos dio una herramienta con la que trabajar y fabricar productos a un precio asequible”.

Manuel Bouza con una de las prótesis fabricadas por UNYQ

Actualmente UNYQ tiene un estudio en San Francisco (EE UU) y esperan expandirse por el mercado norteamericano. Además, y aparte de prótesis para piernas, UNYQ quiere incluir en su catálogo productos como collarines, rodilleras y corsés. El modo de trabajo de esta empresa es sencillo. La persona tan sólo ha de enviar una fotografía y unas medidas por correo electrónico “no necesitamos más para hacer una prótesis del estilo que quiera cada cliente. Fabricamos en plástico muy resiente, basándonos en tecnología ABS, utilizada por los fabricantes de coches”.

La mayor parte del volumen de negocio de UNYQ (el 97%) se genera en el mercado internacional, donde EEUU copa el 40% de sus ventas, por un 35% de Europa “sobre todo Alemania, Dinamarca, Reino Unido, Italia, Francia, Suecia y Finlandia”

Prótesis de colores gracias a una fundación

Maxence Contegal es un niño natural de Cessieu, una población francesa situada en la región de Ródano-Alpes (sudeste de Francia). El pequeño padece agenesia, una enfermedad que se caracteriza por la no formación de órganos del cuerpo –total o parcial- durante el proceso embrionario. Hasta ahí, todo es más o menos normal. Lo curioso del caso es que, el menor, con 6 años de edad, porta, desde este mismo verano, una prótesis de mano impresa gracias a tecnología de impresión 3D. Esto ha sido posible gracias a Enable Community Foundation, una fundación norteamericana dedicada a proveer de prótesis 3D, de buena calidad, a quien pueda necesitarlo.

Maxence Contegal con su mano 3D

Destinadas a facilitar la vida a personas amputadas o que, como Maxence, sufren malformaciones de nacimiento, las prótesis de e-Noble tienen otra virtud: su buen precio. En el caso concreto de la mano artificial que lleva este niño francés el coste fue de 50 euros… frente a los varios miles que podría haber costado una prótesis, similar, fabricada con métodos tradicionales. Además, con este método se pueden hacer prótesis personalizadas… incluso de colores. Esto último resulta especialmente interesante en el caso de los niños, puesto que estos aceptan mucho mejor, por ejemplo, una prótesis de colores. Se sabe que, de este modo, el entorno integra, con mayor facilidad y naturalidad, su diferencia. Maxence, por ejemplo, utilizó el tono coloreado de su prótesis para fantasear con que era el guante de su superhéroe favorito.

Cuando se les pregunta a los padres de Maxence la razón por la cual decidieron seguir adelante con el desarrollo de la prótesis, su respuesta despeja todo tipo de dudas: nuestro hijo no podía jugar con el resto de los niños.

Pepe Varela